HILMA CONTRERAS: Retrato Literario en Un Minuto
“Entre dos silencios”
(1913)
Ante un espejo ella pierde su singular soledad. Ante los otros es de talla larga, de cabellos claros, tranquila, encantadora, tímida… uno solo de sus movimientos se corresponde con ella. Una la mira y de alguna forma cree que su única elección es la escritura. Su cuarta la libertad, su tercera la soledad, su segunda la lectura.
Su presencia visible es su rostro que se lanza al espacio como un bosque dormido. Tal es el rostro de ella, su ser-con-otro.
A partir de 1937 Hilma Contreras creó su universo de ficción, de libertad, de expresión, para captar la cotidianidad, los objetos vistos, la invención de sí, armada de una narrativa vigorosa, de interés múltiple, rica en sustancia personal. En su obra el relato es, a veces, un juego de realismo y fantasía, en constante vaivén crítico o una lectura de doble transposición espacial y temporal, de atmósfera alucinada y alucinante.
Una no puede sino sentir una admiración acrecentada por los caracteres construidos en su narrativa, por su audacia y lenguaje, que se intuyen en sus posibilidades expresivas.
Hilma no renuncia a su ventana desde donde ejerce su oficio: “escribir”, “leer”… En ella he advertido sueños y recuerdos. [La noche le parece insuficiente para atraer hacia sí la fuerza de las cosas].
Para escribir Entre dos silencios (1987) anduvo la ciudad. Desde su delgado cuerpo se preparó para el trabajo. Hizo un inventario de los principios y desenlaces de sus historias. Todas tendrán un final genial. Por eso oportunamente existe: “Silencio antes de hacer. Silencio después de morir. Vivir anhelante entre dos silencios”.
En Hilma su silencio es la disolución de sus individualidades. Ella es una escritora que comparte con nosotros su propia ausencia con su real presencia.
(Texto: Ylonka Nacidit-Perdomo, 1987)
